Descubre las dos playas más secretas de Menorca

Es Calo Blanc
Menorca es un auténtico paraíso para los amantes de la naturaleza. Si por algo destaca es por tener toda su orografía de costa jalonada por increíbles playas. Son un orgullo para todos los menorquines y menorquinas y nunca dejan indiferente a nadie cuando se visitan. De hecho, algunas de ellas están consideradas como de las mejores de todo el Mediterráneo, como Es Caló Blanc.

Sin duda alguna, Menorca cuenta con muchas playas y calas, muchas de ellas repletas de personas, pero hay otras a las que no hay una gran afluencia de público. Algunas de ellas son las playas secretas que bien por su ubicación, por los accesos o porque no se puede dejar el coche cerca, no son tan visitadas.

Cómo es la playa de Es Caló Blanc

Sin duda alguna, la playa de Es Caló Blanc es una auténtica delicia para todas las personas que la visitan. Esta playa está muy cerca de la pequeña localidad de Binibeca, por lo que no nos costará demasiado trabajo encontrarla.

Se trata de un entorno rocoso, pero muy acogedor a la que no va mucha gente como sucede en otras playas. Sus aguas demuestran la gran calidad que tiene esta área dado que son de un impresionante color azul turquesa.

Otro punto a tener en cuenta y que ha contribuido a que sea una playa prácticamente virgen, es que no cuenta con servicios. No habrá chiringuito ni ninguna infraestructura similar, aunque sí los encontraremos a pocos minutos en el pueblo.

Es un lugar ideal para desconectar por completo, apagar el móvil y disfrutar bronceándose o dándonos un chapuzón en sus aguas cristalinas. Además, el hecho de que no vayan demasiadas personas y las que van son muy respetuosas, harán de nuestra visita a esta playa una experiencia inigualable.

Cala Tortuga, otro lugar imprescindible

Otra de las playas secretas de este destino es Cala Tortuga, una playa virgen que se encuentra en la costa norte de Menorca. Está al lado del faro de Favàritx y cerca de Cala Presili. Esta playa es conocida también como Arenal de Morella.

Cuenta con unos 200 metros de longitud y además de tener unas aguas formidables, no son muy profundas, apenas 12 metros. Esto permite que podamos ver el fondo sin problema, consiguiendo disfrutar de un entorno como este de una forma diferente.

Una de las razones por las que no sea muy frecuentada es porque el camino que lleva a la playa es de unos 2 kilómetros. Aunque se puede ir andando, muchas personas van en bicicleta de montaña, pero nunca está de más ir andando y disfrutar del entorno.

Como Es Calò Blanc, no tiene servicios de ninguna clase, solo podremos disfrutar del entorno y de las vistas, haciendo de esta, una experiencia única, asegurado.

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